domingo, 30 de mayo de 2010


Un actor secundario no puede ganar el premio al mejor actor protagonista, para su frustación. Por muy bien que realice su función, es más, aunque llegase a realizarla mejor que el protagonista. Es irrelevante si se diera el caso, la realidad es que solo puede aspirar al premio de mejor actor secundario. Al menos en esta película, con estos actores.

El cine, es muy injusto con esos talentos tapados, con los grandes "robaplanos" de la historia. Pero los que saben esperar su oportunidad y perseveran consiguen, tarde o temprano, protagonizar su propia película y, entonces, lejos de relajarse por el éxito aparente, deben darlo todo y demostrar que están de sobra preparados para ser siempre protagonistas.


lunes, 17 de mayo de 2010

"Yo sólo lancé piedras, el resto..."



La luz titilaba con el sonido de un insecto atrapado y Mijaíl la miraba como una polilla más. Qué tiene esta luz que no le deja pestañear. Por si fuera poco, las chinchetas diseminadas por su corcho recogían parcelas de esa luz, abundantes en las cuencas de Mijaíl como una orgía de torpedos en un sónar de ritmo descontrolado. Estos hongos grises conservaban la luz con el mimo con que el agua sofoca el calor de una bombilla. Mijaíl no habia quedado ciego gracias a estos crisoles puntiagudos; no obstante, se encontraba cargado de epilepsia disfrazada de catatonia. Algo tan desconfiable como tratar de evitar los tortellinis rellenos de amatoxina en un plato de pasta.

Mijaíl se sentía interrogado e impelido a contestar por la maravillosa conjunción de miradas de 40 W que tenía ante sí. No sabía que se suponía que debía decir pero el silencio hubiese sido un gran error, y así fue como su boca empezó a moverse:

- Hongos, crisoles, ojillos grises...apenas sois rastros de rostros y me sumís en el mayor cara a cara de mi carrera vital. Sé lo que estáis pensando, creedme que lo sé mejor de lo que aparento, nunca me desmarqué como inconsciente. Y, sin embargo, heme aquí plantado dejándome balancear por el viento, mientras en el subsuelo las raíces se extienden veloces como presas de algún sortilegio mágico. Pensáis, ojos huracanados, que echar raíces en otra parte sería la mejor opción, pero aquí brilla el Sol como en los arcos de vuestros iris.

Cada mirada es un agujero y si este corcho se desangrase perecería como/me parecería a uno de los desgraciados tripulantes del Kursk...


Mijaíl impulsó a su pecho a batir su récord y una corriente de aire veraniego le sacudió. Fue suficiente para romper un par de segundos su estado catatónico y usar su mano para cubrirse de relámpagos. Pero eso fue todo. La luz sería su condena mientras estuviese en tal situación. Un hombre clavado a una silla, que nunca verá tanto como el hombre de pie o de a pie.

Cuando Mijaíl mira por la ventana ve piedras congeladas como espadas de Damocles.


La luz titilaba con el sonido del contacto entre dos cuerpos cargados positivamente.



Fotografía: A.S. aka C.A.